Enciclopedia
50 especies en 24 líneas evolutivas. Cada ejemplar que captures tendrá su propio tinte: ninguno igual a otro.
Una brasa con patas. Deja huellas chamuscadas por donde pasa.
Cabe en un vaso. Prefiere no hacerlo.
Duerme catorce horas al día. Las otras diez también.
Indistinguible de una piedra hasta que parpadea.
Pesa menos que su propia sombra. Casi.
Estropea cualquier aparato en un radio de tres metros. Sin querer.
Se derrite un poco cuando se avergüenza. Vuelve a formarse enseguida.
Solo existe cuando no lo miras directamente. Discutible.
Sirve de linterna. Se ofende si se lo dices.
Prende cualquier cosa seca por simple contacto. Odia las bibliotecas.
Se hace el dormido en los caminos. Mucha gente lo pisa.
Se agarra al suelo con tal fuerza que arrancarla es imposible.
Baja la temperatura de la habitación al entrar. Nunca se disculpa.
Come minerales. Tiene opiniones firmes sobre cuáles.
Difícil de mirar directamente al mediodía.
Se le oye antes de verlo. Siempre.
Acariciarlo es mala idea con jersey de lana.
Dos naturalezas opuestas en un cuerpo. Ninguna gana.
No tiene forma fija. Tiene forma preferida.
Se enfrió hace mucho por fuera. Por dentro no.
Vigila algo. Nadie ha averiguado qué.
Aparece rara vez y por poco tiempo. Los coleccionistas lo persiguen.
Donde se detiene, crece hierba al día siguiente.
Llega siempre después del relámpago. Le molesta el chiste.

















































